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HONDARRIBIA SE CALZA LA CESTA
Éxito rotundo en la jornada final del Gran Premio de Hondarribia de cesta-punta,
puntuable para el Circuito Orange. El público abarrotó las gradas del frontón Jostaldi.
Victoria trabajada de Foronda-Goitia sobre Konpa-López (dos sets a uno).
Konpa, López, Foronda y Goitia lo saben. Conocen el sufrimiento de Filípides, alcanzan a comprender el sacrifio del joven soldado griego que marchó desde Maratón hasta Atenas con el fin de anunciar la victoria griega sobre los persas. ¡Hemos vencido!, dijo, y sin más fuerza cayó muerto. Filípides o Goitia, que más da. La diferencia es que Goitia sigue vivo, a sus 44 primaveras. O inviernos, que de todo habrá tenido este hombre con trazas de roble. Pero todos, los cuatro finalistas de ayer en Hondarribia, comprenden al noble soldado, al pobre Filípides, que inspiró una de las pruebas más duras del Planeta: el maratón.
Ayer, la final del Gran Premio de Hondarribia se convirtió en eso, en un maratón, en una batalla contra el cansancio, en un viaje eterno hacia la victoria, en el pasillo necesario para alcanzar la gloria. Todos, los cuatro, rayaron la perfección. Decidió el cansancio, dos tantos tontos que bien podrían haber caído del lado azul. Pero la bola quiso rojo, y los "colorados" se llevaron la victoria. La gloria es otra cosa; esa se la repartieron los cuatro finalistas a partes iguales.
Se jugaron los tres sets previstos (dos y el de desempate) y lograron agotar el repertorio de aplausos de un público entregado, el de Hondarribia, un público noble y ajeno a todas las polémicas que nutren últimamente la cesta-punta, un público excitado con el espectáculo, aficionados que han sabido responder a la llamada del ayuntamiento,
a la apuesta de Jai-Alive y de la escuela de pelota local, y que han probado una nueva litugia: acudir todos los jueves de agosto al Jostaldi.
El primer set fue quizá el más duro de los tres. Empates a dos, a tres, a cuatro y a cinco. Peloteos largos e intensos, donde tanto Goitia como López demostraron que son puntistas fiables que no se achican con bombardeos de cuero y látex.
Del 8-9 se pasó a un inquietante 8-12. Konpa respondía a los dos paredes de Foronda con afiladas cortadas que rozaban la chapa baja, y López soltaba su revés. Cundía el pánico entre los seguidores de los rojos, pero un dos paredes fallido del morrosko de Zumaia dio la vuelta al partidillo. Foronda y Goitia se pusieron las pilas y lograron ganar (15-13). Esta fue una de las claves de la victoria final. Ganar el primer set daba también ventaja moral a los “colorados”, y los azules sabían que les esperaba una velada larga y sufrida si querían calzarse la txapela.
En el segundo set los azules lo dejaron claro: querían el desempate, y querían acabar con prontitud. Ahorro de fuerzas y energía. Se adelantaron 2 a 7. En ese primer tramo nadie hacía sombra al poder de López. El de Zumaia se permitió, además, una “frivolité”: lanzo una dejada desde el cuadro cinco, dejando clavado a Foronda, que no se esperaba tal atrevimiento. Pero a López le sobra de eso, y de otras cosas. Los “colorados” enderezaron el rumbo, y Foronda se puso las pilas; Iker sumó varios tantos preciosos con sus jugadas preferidas: la cortada y el dos paredes de costado. Empate a once. La cosa no fue a más, y Foronda pasó del todo a la nada.
11 a 15 para Konpa y López.
Los puntistas se desplomaban como sacos sobre las sillas rojas que poblaban la contracancha del rebote. Estaban exhaustos. Pero quedaba otro set, a diez tantos. Había que sufrir.
Saltaron a la cancha dispuestos a darlo todo, y el marcador refleja la verdad del esfuerzo: 3-0; 3-3; 4-4; 6-6, 7-7 y 8-8. Igualdad total, con los cuatro puntistas sudados pero resueltos a ganar. Una entrada precipitada de Konpa al saque de Foronda y una pelota que salió abierta desde el rebote sentenciaron un partido que pudo ser para cualquiera.
Aplausos y más aplausos para los pelotaris, que se retiraron a vestuarios el tiempo justo para reaparecer y recibir los galardones. Konpa y López, satisfechos a medias. Foronda y Goitia, serenos pero contentos. La paliza les restó fuerzas para celebrarlo.
Otras incidencias:
-Lleno absoluto en el frontón Jostaldi.
-Entregaron los galardones Iñaki Galdos, diputado general de Gipuzkoa, Iñaki Ugarteburu, director de deportes de la Diputación de Gipuzkoa, el alcalde Hondarribia, Aitor Kerejeta, el teniente alcalde del consistorio, Jon Elizalde, y el director de Orange en el País Vasco, Jesus María Echavarría.
-En el partido previo a la final, de pala corta, Agirre y Aretxabala cayeron ante los hermanos Vega por 35 a 21.
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Egun gogoangarri bateko irudi solteak.
HOME RUN
Quienes poblamos, de una u otra manera, el universo puntista, soñamos cada vez más con un mundo propicio para la xistera. Un mundo donde los periodistas calibren a la modalidad sin prejuicios, dándole el espacio que se merece, pulsando la afluencia de público (en este sentido la cesta aguantaría estoica muchas comparaciones) pero también sopesando los valores intrínsecos de un deporte que, además de contar con un rh negativo más que probado, posee unos aportes de belleza y espectacularidad que para sí quisieran otras disciplinas.
Un mundo donde las escuelas se dedicaran a enseñar y no a especular con sus chavales,
un mundo con ayuntamientos dispuestos a lucir este deporte en sus frontones, aún a riesgo de pasar por incomprendidos. Deliramos y añoramos un mundo donde el aficionado contemplaría a los pelotaris con la mirada limpia, dejando a sus sentidos hacer el resto. Un mundo con federativos profesionales y responsables, vendidos a una única causa, la pelota,
un cosmos con empresarios serios, capacitados, con visión de futuro y equilibrados,
un mundo plagado de grandes puntistas que supieran comportarse dentro y fuera de la cancha, comprometiéndose con la modalidad, además de sacarle jugo a la misma.
Soñamos con un paraíso, con la utopía, con una quimera. Pero, por increíble que parezca, existe un lugar que se aproxima mucho a esa visión. Se llama Hondarribia. |
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