
Unai y Asier (primero y tercero por la
izquierda) con las camisetas diseñadas por Jai
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LA CESTA-PUNTA ESTA DE MODA
En Gipuzkoa uno de los ‘hermanos pequeños’
de la pelota, como es la cesta punta, también tiene
adeptos entre los más jóvenes. Los Alberro y
Carlos Erauskin son un buen ejemplo de ello.[TEXTO: Iñigo
Belastegui] (DIARIO VASCO)

Asier y Unai son dos hermanos que practican cesta punta.
Unai, a su vez, ha quedado campeón de la Liga de Gipuzkoa
esta temporada junto a nuestro tercer protagonista, Carlos.
Asier y Unai Alberro, junto a Carlos Erauskin, en
el frontón Balda de Donostia. [DVKirolak].
La cesta punta es uno de los deportes vascos más vistosos
que se practican hoy en día: unas cestas que no llegan
a pesar un kilogramo, hechas de mimbre, madera y cuero, impactan
contra una pelota que puede alcanzar los doscientos kilómetros
por hora, todo un espectáculo para quienes presencian
estos partidos.
Sin embargo, un deporte así es hoy en día una
modalidad que queda bajo el cobijo de la pelota, el ‘hermano
mayor’ de la pala, el remonte o la cesta punta. Es la
pelota la que llena frontones, es televisada en directo por
la televisión u ocupa páginas de diarios deportivos
y de información general.
Pese a todo, la cesta punta tiene muchos adeptos, en muchos
casos atraídos por la singularidad de este deporte.
Y muchos de estos aficionados la practican como primer deporte,
como es el caso de Unai y Asier Alberro, hermanos donostiarras
destacaron la pasada temporada, y de Carlos Erauskin, quien
quedó campeón de la última edición
de la Liga de Gipuzkoa formando pareja con Unai, el mayor
de los Alberro.
Estos tres donostiarras, que compiten tanto en Gipuzkoa como
en Iparralde, son el mejor ejemplo de que la cesta punta es
un deporte que sigue vivo y que no sólo se practica
en los pueblos guipuzcoanos.
Mientras al otro lado del charco va a peor, aquí mejora
Un peligro para la cesta punta como podía ser la pérdida
del clásico referente de los Estados Unidos, adonde
todos los puntistas soñaban con ir al convertirse en
profesionales, ha sido un empujón para este deporte
en Gipuzkoa.
Y es que ahora al otro lado del charco ya no abundan los
frontones profesionales ni las grandes cantidades de dólares
para los puntistas, lo que ha provocado que en Gipuzkoa se
pueda celebrar una temporada profesional a lo largo de todo
el año y no únicamente en los meses de verano,
cuando para la estadounidense.
A este hecho hay que añadirle el factor positivo que
supone la gran labor que están realizando las escuelas
en el territorio guipuzcoano. Y es que en Donostia, Andoain,
Tolosa, Zumaia y Mutriku hay escuelas de cesta punta que trabajan
con jóvenes valores de este deporte.
Precisamente esta última escuela, la de Mutriku, es
la más moderna de todas ellas, al haber sido fundada
recientemente. Además, en ella trabajan sobre todo
con jugadores alevines, por lo que el futuro es de lo más
esperanzador.
Desde la Federación Guipuzcoana de Pelota valoran
muy positivamente la labor de estas escuelas, a la vez que
se muestran satisfechos por el buen momento que vive un deporte
como la cesta punta, que tiene como principal escollo la necesidad
de un frontón largo para jugar en él, instalación
poco habitual en Gipuzkoa.
Unai
Alberro: «Sin mi zaguero no hubiese sido campeón»
Unai se proclamó la pasada temporada Campeón
de la Liga Guipuzcoana de Parejas en categoría juvenil.
En aquella apretada final, Carlos, su zaguero, fue decisivo.
«Era la segunda vez que llegaba a esta final y tenía
muchas ganas de ganarla. En un partido con un marcador tan
ajustado, Carlos fue decisivo para que nos llevásemos
la victoria», indica Unai.
El puntista donostiarra, a sus dieciséis años,
cree que en la cesta punta es tan importante la técnica
como la fuerza. «Tienes que saber enganchar la cesta
y la pelota, pero en frontones grandes como los que jugamos,
la fuerza es muy importante», explica Unai, quien añade
que «hay partidos que se ganan a pelotazos, por fuerza».
Además, este joven delantero juega a cesta punta «para
disfrutar con mis amigos», ya que «cruzar el charco
como puntista es algo que veo muy complicado», confiesa
Unai, quien reivindica la cesta punta como «un deporte
muy nuestro».
Carlos Erauskin: «Mi trabajo es ayudar a mi
delantero»
Carlos estudia primer curso de Bachiller en el colegio Aldapeta
de Donostia. Hasta ahora entrenaba cuatro días a la
semana, pero «ha llegado un momento en el que hay que
dar prioridad a los estudios y rara vez entreno los cuatro
días».
Recuerda la final en la que se proclamaron campeones como
«un partido espectacular y muy duro. Ganamos 35-33 en
hora y media de encuentro, por lo que fue muy duro»,
apunta Carlos. Él hizo los dos últimos puntos
de aquella final, pero, lejos de querer acaparar ningún
tipo de elogio, piensa que «el trabajo de un zaguero
es el de ayudar a su delantero».
Carlos lempezó a practicar la cesta punta hace ya
diez años, cuando sólo tenía seis, ya
que le entró «el gusanillo por el hijo de un
compañero de trabajo de mi madre, que practicaba este
deporte».
Pese a su brillante trayectoria como puntista, Carlos únicamente
pretende divertirse con la cesta punta, un deporte con el
que disfruta y hace ejercicio.
Asier Alberro: «Dedico muchas horas a la cesta
punta»
El pequeño de los Alberro, Asier, confiesa tener «un
montón de ganas de ganar a mi hermano mayor. Alguna
vez lo he hecho, pero me gustaría hacerlo más
a menudo».
Quizás por ello Asier entrena entre tres y cinco veces
a la semana, además de disputar partidos prácticamente
todos los sábados. Asier hace dos sesiones de físico
a la semana. También se acerca en algunas ocasioes
a Biarritz para competir.«Allí, además
de haber más competencia, hay un nivel algo más
alto que aquí», aclara Asier. Sin embargo, a
su juicio, «tenemos las mejores instalaciones: el Balda
está muy bien».
A sus catorce años, Asier estudia tercero de la E.S.O.
en el Colegio San Ignacio de Donostia y compite con el Club
Donostia - Jai Alai. En la cesta punta empezó cuando
tenía ocho años, «por curiosidad»,
ya que en verano, tras jugar a pelota, veían a los
puntistas que llegaban a entrenar al frontón del Balda,
lo que les llamó la atención, por lo que decidieron
probar.
Asier se lamenta de que en sus partidos, de categoría
cadete, no haya demasiado público. «Es una pena,
porque la verdad es que los partidos son muy disputados y
la cesta es un deporte espectacular», concluye el joven.
[Fecha de publicación: 10/01/2008]
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